La española sigue ampliando su leyenda al superar con nota uno de los retos más duros a los que puede enfrentarse una mujer sobre dos ruedas.

Lo ha vuelto a hacer. Laia Sanz ha impresionado a todo el mundo al finalizar por segunda vez consecutiva (dos de dos) en 39ª posición, el mismo resultado que consiguió en su debut el año pasado en el Rally Dakar, la prueba motorizada más dura del planeta. Como entonces, la piloto de Gas Gas también se lleva la victoria en el apartado de féminas a su casa, donde deberá hacer hueco para colocar este trofeo al lado de sus 11 títulos de campeona del mundo de trial, los 10 títulos continentales de la especialidad y las 5 copas del Trial de las Naciones. La de Corbera de Llobregat amplía así su leyenda como mejor piloto de motos de todos los tiempos.

Insaciable en sus afán por mejorar siempre, Laia Sanz partía este año con la intención de plantar batalla no sólo a las chicas sino también a los chicos de las dos ruedas. Su intención era acabar entre los 30 primeros clasificados, pero al final ha tenido que “conformarse” con una igualmente extraordinaria 39ª posición en la clasificación final. Laia habla de un resultado que esconde mucho esfuerzo tras de sí: “Estoy más satisfecha este año que el anterior. Ha sido un rally muy duro en algunas fases y las circunstancias que me ha tocado vivir en carrera lo han complicado un poco más, pero me he mantenido fuerte hasta el final. Me siento muy satisfecha por cómo he pilotado y navegado. Creo que he dado un paso adelante muy importante. Tengo que agradecer a Gas Gas la oportunidad que me ha dado y a todo el equipo, por esfuerzo y el buen trabajo que se ha hecho. En muy poco tiempo hemos preparado un proyecto de gran envergadura y podemos estar orgullosos. La moto se ha portado también como una campeona. Ha sido fantástico y estoy muy feliz. Le dedico este éxito a mi compañero Marc Guasch, que espero que se recupere pronto”.


Un Dakar con momentos difíciles
La carrera empezó con mayor exigencia de lo que se esperaban los pilotos, sobre todo por el calor que hizo en las etapas de Argentina. La pluricampeona española, que este año se había preparado físicamente a consciencia, se sobrepuso a la dureza del rally y en la tercera etapa conseguía una esperanzadora 35ª posición scratch. Desafortunadamente, no marcó dos way points (puntos de paso) obligatorios y fue sancionada con 40 minutos, lo que la retrasó hasta el 69º lugar.

Esa circunstancia la perjudicó sobremanera, ya que se vio forzada a salir en la siguiente especial muy retrasada y quedó bloqueada en la pista por el polvo que levantaban otros participantes más lentos que ella. La situación se agravó para la catalana cuando en una caída agujereaba el depósito de su moto y se lesionaba aparatosamente la mano derecha. Pese al dolor, Laia hizo gala de una excepcional resistencia y siguió adelante sin quejarse y sin dejar de remontar puestos. “Ese día pensaba que me había roto la mano y que no podría seguir, pero no fue así y con el paso de los días, y la ayuda del fisioterapeuta, fui mejorando. Lo de la mano fue un susto, pero lo que más me preocupó mientras estuve en la pista fue la moto. Al romper el depósito perdí el combustible y tuve que trasvasar gasolina de la moto de Marc. Por poco no llegamos...”.

En la octava etapa, Laia Sanz y el equipo Gas Gas vivieron la jornada más triste: a 15 kilómetros de la meta, Guasch sufría una grave caída que le dejó con cuatro costillas fracturadas, un pulmón perforado y una herida en el bazo. Laia estuvo una hora con su mochilero esperando la evacuación en helicóptero y después prosiguió su camino. “Fue el golpe anímico más duro del rally. Personalmente me sentía muy triste por lo que le había sucedido. Acabé ese día muy tocada, pero en el Dakar nunca hay mucho tiempo para los lamentos, así que en la etapa siguiente me concentré sólo en lo que yo tenía que hacer y la verdad es que no me fue mal”, explica.

Desde entonces, Laia tuvo que cubrir sola las seis etapas que faltaban sin ayuda de nadie, pero eso no supuso un problema para ella. Su talento y tenacidad la llevaron a remontar posiciones todos los días y, a sus 26 años de edad, y con sólo una participación previa en el Dakar, Laia demostró una madurez extraordinaria: “Estoy muy orgullosa de la carrera que he hecho porque he navegado muy bien todos los días y he rodado sola leyendo el road book y siendo autosuficiente. Creo que he gestionado bastante bien la carrera, sin cometer muchos errores y minimizando siempre los riesgos y el desgaste de la Gas Gas”.

Laia Sanz ha sido la única mujer que ha logrado acabar el Dakar en moto este año. Su reinado se alargará hasta el próximo primero de enero, cuando deberá defender el título de vencedora en féminas y afrontar por tercera vez consecutiva el desafío del rally raid más duro del mundo.