Acaba la doble jornada maratoniana en 52ª posición pese al agotamiento físico.

Laia Sanz ha superado la prueba de fuego del Dakar y ha alcanzado la meta de la 12ª etapa (Arequipa - Nasca) en una digna 52ª posición. Ni el agotamiento tras la durísima etapa maratón de ayer, ni la exigencia mecánica a la que ha sido sometida la moto en dos especiales consecutivas sin posibilidad de reparaciones, han impedido a la única chica que sigue en carrera cumplir con el trámite exigido.

Los participantes de motos tuvieron que soportar ayer una especial durísima, con dos fuertes vadeos y un largo y demoledor tramo de fesh fesh. Y de postre, al atardecer les aguardaba un campamento un tanto especial, donde estaba prohibida la entrada de las asistencias. Por si fueran pocas penalidades, Laia Sanz tuvo que pasar la noche al raso, al igual que otros pilotos, sin tienda de campaña, sin saco de dormir y con mucho frío: “He pasado una noche malísima. La organización nos dio un ponche para que nos abrigáramos un poco, pero ni con estas. Cada media hora me despertaba por el frío y esta mañana me he levantado hecha polvo”.

La piloto de Gas Gas ha cogido fuerzas de flaqueza y ha superado la prueba, demostrando su valentía y su resistencia: “No había más remedio que dejar el cansancio a un lado, reponerse y mentalizarse de que había otra dura etapa por delante. Así lo he hecho. Esto es el Dakar y sólo se llega a la meta suportando las duras condiciones que te plantea esta prueba”.

Al final de la especial, que se ha tenido que acortar 50 kilómetros como consecuencia del deterioro del terreno tras las lluvias caídas esta semana en la región de Nasca, Laia cruzaba la meta en 52ª posición. En la general baja un puesto y ahora es 41ª.