La piloto de Gas Gas ha salido a la especial con la mano muy hinchada pero ha podido apartar el dolor y protagonizar otra gran remontada.

No hay excusas que valgan para Laia Sanz. Acostumbrada a recibir golpes y soportar cualquier exigencia física que se le presente, Laia ha conseguido sobreponerse a la caída sufrida ayer y ha superado otra dura jornada. Comenzó el día con la mano derecha muy hinchada y con molestias, pero una vez en la especial se ha olvidado del dolor y ha puesto rumbo directo a la meta, donde ha entrado en 58º lugar, o lo que es lo mismo, 28 posiciones más adelante que ayer. En la general también ha mejorado su clasificación y ahora ocupa el 55º puesto.

La piloto española no las tenía todas consigo ayer: “Me asusté un poco porque la mano me dolía bastante y pensaba que me había roto algo. Fui a ver a los médicos y, tras hacerme varias pruebas, me dijeron que no tenía ninguna lesión seria”, atestigua aliviada.

“Una vez en el tramo he tenido menos molestias de lo esperado y he rodado bastante bien. Al dar gas no hay problema, pero al apoyarme y al sujetar el manillar en las zonas bacheadas es cuando me duele un poco”.

Para Laia, el recorte de los últimos 80 kilómetros cronometrados a causa de las lluvias caídas, que deterioraron el terreno en exceso, ha sido favorable: “Hemos empezado el día con una buena noticia, porque al ser más corta la especial, la exigencia se ha reducido un poco, aunque también hay que decir que la etapa de hoy ha sido muy complicada, con muchos peligros que no estaban marcados en el road book. Hoy era otro de esos días en los que podía pasar de todo. Además, la navegación era muy complicada, pero creo que Marc y yo hemos sorteado muy bien las dificultades”.

Marc Guasch, que ha cruzado la meta de la quinta etapa en 56ª posición y es ahora 57º de la general, se muestra satisfecho por el trabajo hecho: “Hoy había zonas con arena muy batida en la que te enterrabas, dabas gas y no avanzabas. Ahí el calor era terrible y algunas motos han tenido problemas de refrigeración. Incluso hemos visto como ardía la moto de un participante. La etapa ha sido más corta de lo normal, pero parecía que hubiéramos hecho el doble de recorrido. Por lo que a nosotros respecta, la Gas Gas sigue funcionando de forma óptima y estamos trabajando muy bien en equipo. Laia y yo nos controlamos el uno al otro para avanzar sin problemas, así que estamos muy contentos”.